viernes, 30 de octubre de 2009

Dolor de espalda

Pasa otra semana, llego al final durmiendo mal, con dolor de espalda y habiendo hecho poco.
La frustración es por no aprovechar la posibilidad de alejarse del mundanal ruido y buscar una vida dedicada al puro oficio de las letras. Al fin y al cabo de eso se trata este sitio... ¿qué otro encanto puede tener vivir en un lugar donde no hay nada para hacer?
En el fondo se ocultan dos sensaciones: una, la influencia del catolicismo: la purificación, no por medio de un ascetismo intramundano, sino de la reclusión... acceder a lo sagrado a través del alejamiento de lo material y lo corporal (superados en parte los moralismos sexuales, el fin de semana y sin haber dormido bien, con resfriado y dolor de espalada me muestra que he abandonado el cuerpo). La segunda fantasía es la del conocimiento total: el plíglota polímato: Borges, Valéry, Frye, Borges... gente que leyó todos los libros o que agotó una tradición. También está William Blake y Lesama Lima, fundadores de sectas de un solo integrante. Así que de nuevo el problema es religioso. El problema del agnosticismo es que lo espiratual sale por la puerta pero entra por la ventana. Y al mismo tiempo nos enfrentamos con que somos mediocres y desperdiciamos las oportunidades, que gastamos horas y horas revisando páginas inútiles de internet o pensando en política.
Así que el asunto está de nuevo en la culpa: se verifica que no se es lo que se quiere ser y entonces ese ser imagnario que uno ha creado lo mira a uno con gesto reprobatorio y le dice: "muy mal, Gabriel, pasan los días, los años, y nada que haces lo suficiente para que yo sea real. Al final vas a perder la oportunidad".
¿Es posible construirse a uno mismo desde otro punto de partida? ¿Cambiar los referentes hacia un hedonismo del saber, o una pulsión deseperada e irracional como los decadentes de antaño? Pero todos los que veo seguir esa senda parecen payasos, farsantes o poetastros patéticos que huelen a café con leche.

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